La dependencia de las islas y los países del Caribe de sus áreas marinas y costeras para su viabilidad económica es enorme. Los desembarques de Sargassum han tenido un impacto económico notable en toda la región, incluidos Estados Unidos y México. La industria del turismo, por ejemplo, se ha visto muy afectada con informes de cancelaciones a gran escala en hoteles y deserción de restaurantes cerca de las áreas de aterrizaje debido al mal olor y la fealdad. Además de la disminución significativa de la clientela, ha habido un impacto negativo en la infraestructura. Ha habido informes de daños en los aparatos electrónicos de los hoteles costeros (por ejemplo, unidades de aire acondicionado, televisores, computadoras) como resultado de la exposición prolongada a altas concentraciones de sulfuro de hidrógeno, así como por el deslustre de los metales. También se ha observado la alteración de las actividades humanas y la población costera. Se registran las alteraciones de las actividades náuticas como el buceo, el kitesurf o incluso el windsurf. Los pescadores han expresado dificultades para botar y maniobrar sus barcos debido al enredo de sargazo en sus artes y también informaron algunos cambios en la composición de la captura (es decir, disminución observada de peces voladores en Barbados). El manejo del sargazo también puede constituir un desafío económico adicional, ya que se requieren equipos e infraestructura específicos para su recolección, transporte y almacenamiento. Si bien el impacto socioeconómico de la afluencia de sargazo en el Caribe aún no se ha cuantificado e investigado a fondo, ya está claro que se debe tomar una acción rápida y significativa.